Cuidarse/Para verse mejor

“El objetivo del pañuelo o el maquillaje no es disimular el cáncer, sino querer estar bien”

Antes de comenzar la entrevista y con un café sobre la mesa, Ana Reviejo aclara que no se dedica a este negocio porque haya sufrido un cáncer sino porque a “una persona cercana” se lo diagnosticaron y le ayudó mucho. Ana vende, desde su casa, productos para la piel y el pelo de mujeres en tratamiento oncológico con el fin de que se sientan bien. “Cuando mi amiga iba a empezar a recibir sesiones de quimioterapia, buscamos pañuelos para la cabeza pero todos eran feos y le quedaban fatal. No encontré nada. Creí que estaba buscando mal”. La cruda realidad es que no había y esto fue lo que le empujó a crearlos. Aquí comenzó Amimarte, la aventura por la que ganó el tercer premio ‘Mujeres en movimiento’ de Rexona 2012, y que compagina, con mucho esfuerzo, con un trabajo de administrativa por las tardes.

Ana y su amiga se vieron inmersas de un día para otro en un mundo que desconocían. “A pesar de que las enfermas de cáncer se preocupan inmediatamente por su físico, los médicos solo tratan lo fundamental de la enfermedad. Antes de recibir tratamiento ya buscan pelucas. La caída del pelo es lo que más les inquieta”, explica Ana, quien  asegura que buscó, con empeño pero sin éxito, complementos bonitos, fáciles de poner y cómodos para su amiga. “No vale cualquier pañuelo, se pueden escurrir si no llevan sujeción interior y las pelucas dan calor en verano”. Así decidió diseñar los pañuelos ella misma y venderlos a través de su web: “hicimos dos pañuelos con una diadema interior elástica o una especie de gorro de algodón, unas bandanas y unos gorros para dormir”, comenta mientras intenta explicar con las manos en la cabeza como se colocan. En esta tarea, Ana también quiso implicar el valor social y por ello es en el taller de la Asociación Para la Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida (APRAMP) donde confeccionan estas prendas. Cuando están listas, Ana las recoge, las plancha, las repasa y las empaqueta con el esmero incansable que dedica a cada  detalle de su negocio. “Tengo mi casa llena de stock y cabezas de corcho que me sirven de modelo”, dice sonriendo.

Además del pelo, la piel de estas mujeres también sufre con estos agresivos tratamientos, según Ana. “A muchas se le enrojece o le salen alergias y deben utilizar maquillaje especial”. Esta emprendedora de profesión arqueóloga vende también cosméticos con componentes naturales. “No llevan silicona, parabenos, conservantes, colorantes artificiales ni derivados del petróleo”, afirma mientras da vueltas  al café con una cucharilla. Junto a esta oferta de productos, pone a disposición de las enfermas unos vídeos en amimarte.com en los que, entre otros, enseña a pintarse las cejas cuando no hay pelo.

Ana no se olvida, ni en la web ni en la entrevista, de recordar unos consejos básicos de cuidado para estas personas: “hay que ponerse siempre protección solar, no hacerse exfoliaciones, mantener una constante hidratación de la piel, ducharse con agua templada, no compartir nunca cosméticos y lavarse las manos antes de maquillarse”.

Esta emprendedora no descarta abrir un local con sus productos e incluso vender más productos. “Me gustaría vender también bandas y sujetadores especiales pero de momento no tengo capacidad física”, dice refiriéndose a su segundo empleo. A pesar de su carga de trabajo, Ana no pierde la ilusión y el compromiso con las mujeres que se encuentran en tratamiento. Cumple con sus clientas la frase que una vez escuchó en un hospital y que le dio nombre a su proyecto. “Una enfermera le decía a una enferma a la que le deban  el alta: ahora ya sabes, a mimarte y a que te mimen”, dice con voz dulce y cariñosa recordando el momento. Y es que estas prendas están destinadas a mujeres valientes y con ganas de salir adelante. “El objetivo del pañuelo o el maquillaje no es disimular la enfermedad, sino querer estar bien”, concluye convencida de que con su labor contribuye, al menos, a que estas mujeres se vean bien ante el espejo y a superar con ello parte de esta enfermedad.

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