Emprendimiento/Para la casa

¿Tubo de andamio o lámpara de diseño?

Las tapas de plástico de los botes de detergentes tienen dos salidas posibles: pueden morir en el cubo amarrillo o ser reconvertidas en bonitos trofeos de caza. A esto último se dedican Esther López Aguilar y Marisol González Nohra. Transforman materiales usados en utensilios inimaginables. “Nos fijamos en que, a causa de la crisis de la construcción, muchos materiales habían sido olvidados en los almacenes”, dice Marisol. Decidieron reutilizarlos y diseñar con ellos muebles y objetos nuevos y funcionales. Así crearon ‘Usame’.

Las emprendedoras entienden que los elementos como las botellas de plástico o los andamios ya han tenido un antiguo uso pero pueden seguir aprovechándose. “En el caso de los andamios, las maderas se usan durante un periodo de cinco años aproximadamente para las estructuras de andamiaje. Cumplido este periodo son reutilizados para otros fines, es ahí cuando los encontramos”, comenta Esther. Esos fines son sorprendentes. “Tenemos sofás lounge y butacas hechas con maderas recuperadas de andamios y mesas, estanterías y muebles auxiliares elaborados con estructuras de tubos de andamio y madera recuperada y tratada”, explica Esther, hija de ebanista con una vocación artística que plasma en cada diseño. Miramos a su alrededor y nos damos cuenta que con los muebles de ‘Usame’ se podría decorar una casa entera. Hay unas mesas de comedor redondas que antes eran antiguas y grandes bobinas eléctricas. Nos cuentan, además, que están preparando unas lámparas realizadas con vigas y tubos de andamios y cuyas pantallas serán sacos en los que se guardaba cemento. Muchos de sus clientes son particulares que buscan un mueble para su casa o maderas para reformar una pared o una fachada. Otros son restaurantes e incluso hoteles “que empiezan a seguir esta línea y buscan alguna pieza estilo ‘Usame’ que combinada con sus muebles modernos crean un ambiente mas acogedor”, declara Marisol muy ilusionada.

No sirve, sin embargo, cualquier material para reusar. “Los requisitos es que tengan huellas del tiempo y del uso pero no estén dañados”, aclara Marisol, cuya intención es solo limpiar los restos de suciedad de los materiales que encuentran. “Las marcas de la pintura antigua, el óxido o los restos de piezas clavadas pueden quedar. En el caso de la madera damos siempre un acabado de barniz para protegerla del uso diario”, detalla Esther.

Esther y Marisol diseñan juntas, prueban los prototipos y cuando están listos, los envían a los talleres para producirlos. Su larga experiencia les permite ver sobre la marcha las dificultades que presentan algunos de los materiales que recogen. Entonces acuden a un equipo de carpinteros. “La idea es usar materiales que siempre podamos conseguir, así podemos crear piezas en serie pero al ser artesanales, ninguna es exactamente igual a la otra. Cada madera trae diferentes huellas”, dice Marisol señalando las letras estampadas en la madera de una de las mesas. Esta diferenciación otorga originalidad al mueble pero también un valor económico. “Al estar hechas de manera artesanal no conseguimos precios tan económicos pero como son piezas de diseño de materiales reciclados, su precio es relativamente inferior a las hechas con elementos normales”, declara la creadora, a la que le entusiasma su trabajo. Estas emprendedoras saben que realizan un trabajo único. No son meras restauradoras, son diseñadoras de muebles exclusivos que surgen de su constante observación a todo material que les rodea y su ilimitada imaginación para darle un segundo uso a esos elementos viejos que creíamos ver morir en un contenedor.

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