Emprendimiento/Para la mesa

“Hay muchas tazas pero ésta llega para quedarse”

La escultora Ana Hernando saca de una caja roja y negra una taza muy original. Despliega a su lado unos minimanteles de papel, unos platitos de diseño para las cucharitas y unos posavasos de goma. Y comienza la conversación sin dudar. “Hay muchas tazas en el mercado pero ésta llega para quedarse. Es como una hoja en blanco que tiene mucho desarrollo por delante”. La taza revolucionaria, de la que habla su creadora, se llama C´UP y es reversible, un “dos en uno”. Por un lado, tiene una capacidad para café solo. Por el otro, para café con leche. “A la gente le gusta tener algo diferente, artesanal y práctico”, dice convencida de que su invento casi transformará la forma de tomar café.

Ana ha diseñado dos modelos: Elegante y ‘Aire’. Los dos tienen el tamaño exacto para las máquinas dispensadoras de café por cápsulas. El primero es un cilindro con un asa de arriba abajo con la que, según Ana, busca la cuestión estética. “Esta taza tiene presencia escultórica. Pide a quien la coge que se adapte a ella. Es muy interactiva”, explica la diseñadora dándole al objeto casi vida propia. El modelo ‘Aire’ recuerda a un reloj de arena que, visto de perfil, parece que el líquido está flotando. Cada uno de ellos tiene dos acabados: brillo y mate. Con este último lo que intenta la creadora es hacer la taza más “sugerente”, más provocadora. “Te permite ver que hay algo dentro pero sin saber lo que es”, explica Ana con cierto tono de misterio. “Este modelo es el que más interesa a los restaurantes. Quieren sorprender al cliente y lo reservan para aquel que tiene un espíritu más innovador, que aprecia la cocina o que apuesta por diferenciarse”, añade.

Esta diferenciación es a la que ha aspirado también Ana. Para ello ha estado dos años  trabajando en secreto preparando su proyecto. “Cuando lo tuve listo, lo presenté al fabricante con compromisos de confidencialidad porque realmente creo que es un producto con futuro”, afirma con rotundidad. Su invento está protegido como obra de arte, patentado como marca en 38 países, como modelo de utilidad en cinco y como diseño en 31.

Aunque parezca mentira, es la primera vez que Ana diseña un producto para producirlo en serie y se muestra entusiasmada con el resultado. “Es una aventura en la que estoy aprendiendo muchísimo. Espero que en un futuro me dedique a diseñar los modelos y venga un inversor que me diga que cree en mi proyecto”. De momento, da trabajo directo a 12 empresas españolas. Tan solo para la fabricación de una sola pieza, necesita a tres personas trabajando simultáneamente. Lo hacen en Barcelona y lo elaboran en un “material noble”, en vidrio prensado.“No hay otra forma de hacerlo en una sola pieza. Además es higiénico y limpio”, detalla mostrando una de las tazas.

Ahora, con el fabricante listo y el stock preparado en casa para vender online, ya puede ponerse manos a la obra a buscar clientes. Eso sí, clientes “con gusto” que quieran sorprender. Y es que, como dice esta emprendedora, “una taza de estas en casa supone una deconstrucción del juego de café”, dice jugando con las palabras. Lo mismo que le gusta hacer con los materiales y los diseños hasta convertirlos en un objeto único, bonito, útil y con personalidad.

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