Para verse mejor

“La gente quiere acercarse a su imagen de cuando era joven”

“La juventud es un valor supremo en la publicidad”. Revistas, marquesinas de paradas de autobús y tiendas con mujeres jóvenes y bellas corroboran la idea de María Subrá, directora del centro de estética Hedonai y encargada de “devolver” la imagen más juvenil posible a sus clientas. Aun así, la experta niega que exista una presión social que promueva estos retoques estéticos. “Creo que la gente quiere acercarse a su imagen de cuando era joven y no por una influencia externa, sino por cuestiones de trabajo o de pareja. El tener buena imagen va unido a la autoestima, a gustarse y a sentirse a gusto con una misma” explica convencida Subrá.

Tal vez esta idea es la que ronda en la cabeza de tantas españolas que ven en la medicina estética la solución al paso del tiempo. España es el país europeo en el que más se consume este servicio. “Tenemos buen clima, la gente pasa mucho tiempo fuera de casa y quiere que la vean bien. La belleza en la mujer ha sido muy valorada en nuestro país y es una tradición de la que no podemos escapar”, dice Subrá buscando un motivo a la alta demanda, que ha ido aumentando en los últimos años. “Antes estos tratamientos eran más elitistas, ahora los precios son cada vez son más populares y accesibles”, añade la directora de un negocio “de mujeres para mujeres”. De 311 empleados que tiene esta empresa, solo nueve son hombres.

En Hedonai, además, priman el buen trato con el cliente. “La primera consulta es gratuita y en ella se escucha al paciente y se personaliza el tratamiento aconsejándole lo mejor para él”, explica la directora con una voz dulce, como si nos encontráramos en esa primera reunión. Su expresividad, frescura y amabilidad ayuda a diferenciar su empresa de la inmensa y creciente competencia. “En este negocio los resultados son visibles y tangibles, no se basan en la opinión. En Hedonai tenemos muy buena proporción entre el precio, la atención y el resultado”.

De todos los tratamientos que ofrece este centro, la depilación láser es el más demandado. “Culturalmente es lo más popular”. Tanto es así que su target oscila entre los 14 y los 65 años. “Vienen niñas vestidas de uniforme acomplejadas porque tienen más pelo de lo normal en los brazos o en las piernas”, explica la directora con total naturalidad. La edad de las clientas aumenta en la medicina estética. “A los 35 años, las mujeres se empiezan a preocupar por las manchas y por adelgazar después del embarazo. Y desde los 40 a los 65 años lo que quieren es quitarse las arrugas”.

En Hedonai no trabajan con cirugía, sino con las llamadas lunch time treatments (tratamientos de la hora de comer) o lo que es lo mismo: bótox para el tercio superior de la cara y ácido hialurónico para los labios. “En los últimos años se han popularizado estas técnicas de estética facial porque evitan los quirófanos, los riesgos, la baja laboral y los cambios drásticos. En una hora estás lista y puedes volver a la oficina”, explica Subrá con una sonrisa satisfactoria. La desventaja de estos materiales es que no son permanentes y deben volver a reinyectarse al menos una vez al año. “Son reabsorvibles y biodegradables y el efecto se pasa. Es como las mechas o el tinte. En el momento que vuelve a ver la raíz, vuelves a la peluquería”, dice mientras insiste en que cuando se nota que alguien se ha retocado alguna parte de la cara es que lo han realizado mal.

Para no caer en este error, esta experta está constantemente a la vanguardia en los desarrollos de I+D que se suceden tanto en la maquinaria como en la industria farmacéutica y cosmética. También en Hedonai se adaptan a los cambios en las necesidades de los clientes y aunque el 90% de éstos son mujeres, en los últimos 5 años, la línea de negocio masculina se ha duplicado cada año hasta alcanzar el 10% que representa en la actualidad. “Son hombres que no están conformes con tener vello en su espalda o en sus hombros”, detalla la directora.

Aunque la directora es defensora de estos tratamientos estéticos, sí advierte que pueden prevenirse evitando el tabaco, el sol y teniendo unos buenos hábitos alimenticios. La genética, sin embargo, es incontrolable y puede que nos agriete más de lo que queremos pero Subrá insiste en consumir esta medicina con cuidado, moderación y constancia. Y es que una inyección, de momento, no es una máquina del tiempo pero sí puede ayudar a verse mejor. María Subrá lo tiene claro: “el objetivo es estar lo mejor posible a la edad que se tenga”.

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