Cuidarse/Para verse mejor

“Trasladamos las tendencias de las pasarelas a la manicura”

Las dos se sientan delante de una gran foto de los rascacielos de Nueva York que cubre una pared de su local. Isabel Guillamón lleva las uñas de las manos pintadas de morado. Su socia y amiga, Lola Galindo, no tiene esmalte y confiesa que se siente indefensa. Para ellas, un toque de color en las uñas es el complemento perfecto. “Es como una mujer cuando lleva tacones, se siente mejor”, explica Isabel. Su fanatismo por la manicura les impulsó a crear Nail´s Secret, un salón de belleza de estilo neoyorkino en el que la clienta “se siente especial”.

“En España, a diferencia de Nueva York, no había un salón de manicura de diseño y que ocupara un local grande a pie de calle”, cuenta Isabel recordando aquel viaje a la ciudad estadounidense que les inspiró. Hoy, dos años después de abrir sus puertas en Madrid, son promotoras de una nueva forma de entender la manicura. “En Nail´s Secret las clientas viven una experiencia: primero eligen el color, luego les pintan las uñas y por último pasan a la zona de secado donde leen una revista”, explica Isabel señalando cada espacio del proceso. “Se divierten mucho pero no solo por la manicura, sino por la atención, el ambiente y la exclusividad que encuentran aquí”, comenta esta emprendedora satisfecha de su proyecto diferenciador que no solo se limita al salón, sino a la organización de nail´s parties y corners de manicura en eventos.

Nail´s Secret se apoya, según Isabel, en dos pilares: moda y belleza. “Trasladamos las tendencias de las pasarelas a la manicura”, explica Isabel. Si se lleva el terciopelo y las tachuelas, las ponemos en las uñas con nail art, una técnica que imprime figuras y decoraciones. “Triunfa mucho el modelo Louboutin. Pintamos las uñas de negro y por abajo, donde contacta con la yema del dedo, le damos un toque de color rojo, simulando la suela del zapato”, detalla Isabel. De colores, el azul klein es uno de los más demandados. “La gama de color es infinita” dice Lola. Más de 150 botes de laca de uñas en una pequeña estantería lo corroboran. “Las clientas eligen el tono dependiendo de su estilo, la estación del año y el estado anímico que tengan en ese momento pero para llevar uno atrevido, la manicura tiene que estar muy bien hecha”, matiza.

En esta elaboración invierten entre 30 y 40 minutos. Las dos empresarias coinciden en que una manicura y pedicura realizadas adecuadamente se pueden embellecer unas manos y pies feos, además de dar personalidad a un estilismo.“Si una mujer viste de negro y sus uñas son rojas, el conjunto cambia”, según Isabel quien confiesa que siempre se fija en las manos de su interlocutor. “Unas uñas bonitas llaman la atención y muestran el cuidado de la persona”, dice Isabel convencida de que la manicura crea adicción. “La uña tiene muchos matices que nos dicen si la mujer es delicada y si invierte tiempo en cuidarse”, cuenta Lola mientras se mira las manos.

Para estas emprendedoras del sector de la belleza, sus prioridades son la higiene, la calidad y la técnica. “Nos esforzamos en tener el mejor personal posible. Insistimos en mantener a nuestras empleadas al día, que no pierdan un detalle y que el esmaltado quede perfecto”, detalla Isabel quien considera que “la manicura en España está haciendo un buen trabajo”. Y ellas están contribuyendo a ello. Dan empleo a entre cinco y ocho trabajadoras, dependiendo de la temporada, y se sienten muy satisfechas por ello. “Entre todas formamos una pequeña familia que vemos qué podemos mejorar”, añade Lola. Prueba de ello, es que ya están pensando entre todas que se llevará la próxima temporada y que lanzarán: “habrá mucho color pastel y para el verano, el fluor”, adelanta Lola. Colores alegres que reflejan nuestras emociones en la primavera. Y es que como dice Isabel “la manicura es el reflejo del alma de las personas”. Ellas logran transmitirlo a través de un trabajo preciso y detallista que no olvida que las manos son la carta de presentación de los clientes.

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