Emprendimiento/Para la casa

“Sus vidas en Madrid dependen de nosotras”

La empresa de Mike le trasladó a Madrid (España) a trabajar. Mike sabía situar en el mapa a su nuevo país de residencia, había leído sobre su situación económica pero desconocía cómo se vivía. Cientos de extranjeros vienen cada año a nuestro país con las mismas incertidumbres. Alexandra Gómez y Mercedes Sánchez se encargan de solucionarlas. A través de Mad Relocation, ayudan a estas personas con el traslado, los trámites legales y las gestiones locales. “Vienen con mucha ilusión pero muy pocos se informan de España antes de hacerlo”, explica Alexandra mientras prepara un café.

La mayoría de los clientes de Mad Relocation son profesionales que vienen a trabajar a una empresa española o personas que piden unos permisos de residencia no lucrativos. Habitualmente lo hacen con una previsión de estancia de dos años y pueden venir solos o con familia. Si ocurre esto último, normalmente es la mujer de ese profesional la que se pone en contacto con Alexandra y Mercedes. “Es un país atractivo al que las mujeres siempre les apetece venir aunque no se esperan ni el frío del invierno ni los horarios laborales”, cuenta Alexandra recordando más de un caso. Antes de asesorarles, estas emprendedoras realizan un “escáner” a sus clientes. “Nos conocemos vía Skype o correo electrónico y les preguntamos su propósito de venir a España, su nacionalidad y si les acompaña la familia”, detalla Alexandra. Tres puntos clave para el planning. A partir de ahí, les advierten del tiempo que tienen que invertir en preparar los papeles y les asesoran de lo que necesitarán en su nuevo destino. “Buscamos casa, colegio y les gestionamos todos los trámites. Conseguimos que vengan muy preparados”, dice Alexandra con orgullo.

El primer paso del plan es encontrar la casa adecuada. “Intentamos captar la necesidad del cliente y dependiendo de si quieren vivir cerca del trabajo, del colegio o de sus compañeros de trabajo, buscamos una vivienda u otra”, cuenta Mercedes, experta en recursos humanos y sector inmobiliario y responsable de esta área en el negocio. “La gente está muy acostumbrada a vivir fuera de la ciudad y según el país del que provengan, consideran que quien vive en el centro, tiene un poder adquisitivo bajo”, añade. Ellas les intentan convencer de que no es así. A muchos extranjeros, asegura Mercedes, les llama la atención la alta seguridad y la mezcla de barrios que hay en la capital. “También les sorprende mucho el precio y el espacio de las viviendas, la antigüedad de los edificios, de los muebles y el tendedero”, apunta Alexandra.

Las dos socias se han recorrido casi 40 colegios de Madrid poniéndose en el papel de madres y reuniéndose con sus directores con el fin de saber el funcionamiento de cada centro. “Los clientes buscan colegios privados o internacionales porque los padres suelen ser hombres de negocios que viajan mucho y sus hijos deben tener un sistema educativo que les permita cambiar de país a mitad de curso”, detalla Alexandra que destaca que la labor se complica cuando traen niños con discapacidad.

La máxima dificultad que encuentran los clientes, no obstante, es el trámite de papeles. Es lento y normalmente la atención al cliente en España no es bilingüe. Desde Mad Relocation, se lo facilitan. “Gestionamos la legalización, el empadronamiento, la tarjeta sanitaria, las matrículas de los vehículos, el carnet de conducir, el abono transporte e incluso abrimos cuentas bancarias y contratamos tarifas de ADSL y móvil”, explica Alexandra, quien recuerda un caso curioso: “una clienta me llamó porque no sabía utilizar el parquímetro. Se lo expliqué por teléfono”.  Un ejemplo que demuestra el alcance de estas emprendedoras y la personalización de su servicio. Un año después de comenzarlo y con 14 clientes asentados en Madrid, Alexandra sigue sorprendiéndose del valor de su trabajo: “sus vidas en Madrid dependen de nosotras”. Lo más bonito para ella es que siguen los pasos que estas expertas les marcan y los 14 les transmiten lo contentos que se encuentran en Madrid gracias a ellas. Al fin y al cabo, estas empresarias hacen que los clientes se sientan en Madrid como en su hogar.

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