Emprendimiento/Para entretenerse

“Cuidamos el detalle al máximo, hacemos del hotel un lugar personalizado”

Estratégicamente situado en la céntrica plaza madrileña de Platería de Martínez , justo en frente del Museo del Prado, el hotel Radisson Blu presume de tener el 80% de sus empleados representado por mujeres. Un dato palpable nada más entrar al hall. Desde la recepcionista hasta las camareras. Todas mujeres.

“El que seamos tantas mujeres es casualidad pero si es cierto que la hostelería requiere un cuidado y una atención que encaja con el perfil femenino”. Quien habla es Laura Caballero, responsable de comunicación del hotel, que me invita a degustar los ricos platos del hotel en el que trabaja junto a dos compañeras más: Ana Barceló, revenue manager y Sonsoles Flórez, directora de ventas. Todas forman parte, de una manera especial, de esta empresa tan creyente en las habilidades femeninas. Su esmero por el cuidado traspasa lo profesional: cuando alguna compañera tiene un bebé o es su cumpleaños, lo celebran con una tarta. Un símbolo que demuestra su cariño por el cuidado a todo y a todas. Hasta Laura ha puesto nombre a una ensalada del menú. “Un día traje mi especialidad de ensalada, gustó en la cocina y le pusieron mi nombre: Laura salad”, explica su precursora.

Seis de los ocho miembros del Comité de empresa son mujeres y eso hace, según sus responsables, que la atención al cliente sea primordial. “Cuidamos al detalle al máximo, hacemos del hotel un lugar personalizado dónde conocemos los gustos y preferencias de nuestros clientes”.  Nos adelantamos a lo que puedan necesitar y si sabemos que es su cumpleaños o aniversario, les preparamos la habitación adecuada”, explica Laura, quien cree que los clientes no se dan cuenta de que están ahí pero reconocen los detalles. “Cuando organizamos algún evento, nosotras nos fijamos en que no haya migas de pan, en la posición del cuchillo o en el estilo de los centros de flores”, añade Sonsoles, que se considera cuadriculada y previsora.

De los 1.300 hoteles de Radisson Blu que se distribuyen por el mundo, es en éste donde solo hay un hombre en el equipo. Es el chef Javier y sus compañeras desmienten el cliché de que trabajar entre mujeres es complicado.  “Tenemos muy buena comunicación entre todos los departamentos. Nos entendemos muy bien y todas somos igual de perfeccionistas y responsables”, cuenta Sonsoles, cuyos homólogos en la cadena hotelera son hombres. “En algunos casos en los que queremos conseguir algo, hacemos piña entre nosotras ante el director general”, añade Laura.

El director, como casi toda la cúpula directiva, es hombre. “Cada tres años, el director cambia de destino, por lo que es más difícil compatibilizarlo con la familia”, explica Sonsoles, quien lamenta que la movilidad del hombre no se pone en duda mientras que la de la mujer, sí. Aun así, las tres entrevistadas se sienten muy valoradas no solo como profesionales, sino como mujeres en una empresa que demuestra que apuesta, por encima de todo, por la atención y el cuidado que solo ellas saben prestar.

Anuncios