Emprendimiento/Para la casa

Para rentabilizar el alquiler, divide tu casa

La madre y las tías de Rocío Reina llevaban intentando vender un piso de la familia en Madrid casi cinco años. La desesperación ya empezaba a hacer a hacer mella cuando Rocío, arquitecta, decidió gestionarlo ella misma. Lo decoró y rápidamente lo alquiló por habitaciones. La falta de trabajo en ese momento como arquitecta le permitió involucrarse en este negocio y crear Ideapiso, que funciona como intermediario entre el dueño de la casa y los inquilinos de habitaciones.

Rocío pronto se rodeó de los mejores profesionales: David, arquitecto; Patricia, diseñadora de mobiliario y Eva, abogada. Empezaron buscando pisos en portales inmobiliarios de Internet pero una publicación en el diario ‘El Mundo’ les dio el empuje suficiente para que sus clientes confiasen en la eficacia del negocio. El dueño solo tendría que firmar el contrato con el inquilino. La decoración, la selección del inquilino y la gestión de cobros la haría Rocío. “El alquiler de una casa es mucho más rentable si se hace por habitaciones. Los que tienen tres o más habitaciones son perfectos para esta inversión”, explica su precursora, quien tiene ya 6 pisos alquilados en los barrios de Salamanca, Pilar y Ciudad Universitaria. Ya 25 personas viven en ellos.

El perfil del inquilino es muy amplio pero todos tienen una cosa en común: compartir piso es algo temporal. “Alquilamos a  estudiantes, trabajadores en prácticas, extranjeros e incluso personas que no quieren vivir solas”, cuenta Rocío, cuyo objetivo es juntar a los mejores compañeros de piso. “El primero que entra en el piso es quién define el perfil. A partir de ahí, buscamos gente del mismo sexo o de edad parecida, si así lo quiere el propietario de la casa. Creamos lo que llamamos pisos temáticos”, explica esta emprendedora. Muchos le piden que sean compañeros tranquilos, a otros no les importa que haya gran diferencia de edad. Eso sí, siempre los baños los dividen por sexos.

Con el fin de que no se conviertan en pisos patera ilegales, Rocío visita mensualmente la casa para supervisar que todo funcione bien y para cobrar el pago que oscila entre los 400 euros por habitación individual hasta los 600 si son dobles. Cada una se entrega recién pintada, con toma de televisión, cerradura en la puerta y mobiliario moderno. “Los muebles son nuestra fianza y el boca a boca, nuestro mejor cliente”, concluye esta emprendedora, cuyo negocio ha crecido tanto en los ocho meses de vida, que confiesa que no da abasto. Una buena señal de que la arquitectura con ideas sigue vigente.

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