Cuidarse/Para verse mejor

“Los cosméticos deben adecuarse a la persona y no al revés”

Encima del lavabo del cuarto de baño de Pilar Valencia hay decenas de frascos de cosmética que guarda como una coleccionista amante de la belleza. Durante toda su vida, confiesa, que ha probado todos los cosméticos que han caído en sus manos. De sus antepasados heredó una pasión por los perfumes, las cremas y sus olores y lo considera algo innato a ella. “Siempre he visto como mi abuela y mi madre hacían jabones, cosméticos y aromas”, recuerda Pilar, quien tras 15 años de trabajo en multinacionales, decidió dedicarse a esa vocación que siempre había sentido.

Hace hoy cinco años, Pilar creaba Essentia, una marca de cosmética natural “de alta gama, de vanguardia y con ingredientes sostenibles”. Empezó fabricando jabón de tocador y sales de baño pero pronto subió un escalón y se centró en cremas de cara, que tienen como mínimo un 85% de materia natural y un 15% de ingredientes basados en avances científicos. En este tiempo, se han posicionado en centros estéticos, spas, hoteles y paradores, desde donde comprueba que el sector se mantiene frente a la crisis: “la gente está más deprimida y lo último que quiere es verse mal”.

En sus productos, se nota enseguida un olor agradable a mandarina, geranio, incienso o lavanda. Es precisamente esta la sensación que Pilar pretende que provoquen sus cremas. “Essentia se basa en los aromas, la calidad unida a la eficacia y a la seguridad y un diseño elegante”, dice Pilar mientras abre la crema de caviar hidratante. Una muy especial caja negra envuelve un original frasco, me unta un poco en la mano y al ver mi piel, me cuenta su próximo proyecto: la personalización de las cremas. El producto debe adecuarse a la persona y al momento. La tendencia que, según Pilar, debe seguir la cosmética. “Analizaremos la hidratación, el sebo, la sensibilidad, los poros, las manchas, la elasticidad y las arrugas de la piel”, explica su precursora. Con esto, realizarán un informe, fabricarán la crema con la formulación y los principios activos que requiera la piel de cada persona y personalizarán el envase, el aroma y la cantidad de producto. A los tres meses, se volvería a repetir el proceso, ya que la piel y sus necesidades cambian continuamente. Un paso más en el verdadero cuidado de la piel que tanto valora Pilar.

“Con nuestros tratamientos nos gusta proporcionar emoción, que sea un momento de relax y placer”, expresa Pilar con ternura. Con la misma delicadeza con la que habla de los niños, a quien ayuda desinteresadamente a través de su empresa. Muy conmovida con el mundo infantil, colabora a través de donaciones de productos y con su tiempo con la Fundación Pequeño Deseo, con la que intenta cumplir los sueños de los niños enfermos. De esta forma, consigue que Essentia no sea solo símbolo de naturalidad, aroma y calidad sino también de generosidad y humanidad.

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