Cuidarse/Emprendimiento/Para cuidar a los demás

Gonzalo encuentra su sueño en Bollywood

“Me encanta la música y quería bailar. Se lo pedí a mi madre, llamó a sus amigas y ahora bailamos todos juntos. Estoy muy contento”. El que habla es Gonzalo, un chico de 14 años con parálisis cerebral cuyo sueño se está cumpliendo desde hace dos años. Desde entonces todos los miércoles él y 13 mujeres, a las que llaman bollychurias, ensayan en su casa dos coreografías de danza Bollywood. “Ese día es sagrado, nadie falla”, dice Mariquilla López Bachiller, su madre, quien aun se sorprende por la magnitud que está cogiendo este movimiento. El objetivo de esta actividad es mejorar la movilidad de Gonzalo e integrar a personas como él en la sociedad.

La bailarina Graziella Negri es la profesora y coreógrafa de este grupo tan especial y confiesa que siempre ha dado las clases de forma normal y Gonzalo las ha seguido bien. “El niño observa los movimientos, los reproduce y nos sigue a todas”, explica con gran satisfacción. Este baile supone, a ojos de Graziella, una terapia para todos, ya que facilita la expresión de las emociones y estimula el cerebro. Para Gonzalo ha supuesto mucho más: “ha conseguido mejorar el equilibrio, la coordinación, el oído musical y su flexibilidad”, cuenta la coreógrafa, quien no había trabajado anteriormente con ninguna persona con esta enfermedad.

Coincidiendo con el Día Universal de la Infancia, han bailado en la mañana del sábado 23 de noviembre en una de las naves de El Matadero invitados por la Comunidad de Madrid.  Previamente actuaron en la Fundación Bobath, a la que acude Gonzalo desde que nació, y en el cine Callao y han llegado a recaudar 50.000 euros que han destinado a dos niños con parálisis cerebral grave. Este triunfo es lo que motiva a la tía de Gonzalo María Acacia López Bachiller, quien baila en el grupo desde el principio admite que su historia “engancha mucho” y se muestra orgullosa de estar consiguiendo recaudar fondos para la Fundación Bobath y dándola a conocer. “Para mi sobrino, este movimiento ha supuesto una dosis de autoestima brutal. Es mucho más abierto y trata de expresarse mucho más”, explica con gran ilusión.

Al verlas bailar, transmiten alegría, entusiasmo y una actitud muy positiva que contagia a todo el que les esté viendo, aunque no conozca la historia de Gonzalo. En la segunda fila del grupo baila Carmen del Valle que, desde el principio, se ha involucrado con todas sus fuerzas y cariño. “Cuando bailamos nadie piensa en la desgracia sino en cómo está mejorando Gonzalo, en que está creciendo, en que está ganando confianza en sí mismo”, explica. Lo que más le motiva es saber que está colaborando para dar a conocer este problema y está ayudando a las personas que lo sufren.

Si bien a alguna de las bollychurias le da un pequeño ataque de pánico antes de subirse al escenario, Mariquilla se asombra por la valentía de su hijo al enfrentarse a cada actuación. “Gonzalo no tiene vergüenza y para él estos actos son sus días más felices. Bailar le da la vida”, afirma satisfecha de haber iniciado un movimiento tan beneficioso para la sociedad y para él. “El próximo año vamos al estadio Calderón o al Bernabeú”, dice Gonzalo con una alegría propia de quien lucha incansable contra las adversidades y valora cada instante de su vida.

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