Emprendimiento/Para protegerse/Para vestir

“El ciclismo urbano alegra la vida”

Llucía Bernet monta en bicicleta todos los días pero no es deportista. No participa en carreras ni se dedica profesionalmente al ciclismo. Tan solo le gusta ir a trabajar en ella y dar paseos por Barcelona, una de las ciudades españolas más preparadas para este medio de transporte. No obstante, hasta hace poco a su alrededor siempre veía que el material enfocado a este hábito tenía un perfil muy deportivo y no se sentía identificada con él.

Tanto Llucía como su socio Daniel Slusckis entendían que el uso y las necesidades de una bicicleta pueden variar y crearon Ramonas Barcelona, una tienda de productos útiles y originales para este medio. Con las estanterías llenas de divertidos complementos, el local anima a sacar más veces la bici de casa. “Vendemos accesorios para que ir en bici sea más práctico y sin que nadie pierda su estilo”, explica Llucía para quien usar este medio es mucho más que trasladarse de un lado a otro. “El ciclismo urbano es muy práctico y alegra la vida. Sobretodo cuando sales del trabajo, empiezas a pedalear y te da el aire en la cara. Entonces los problemas parece que se disipan un poco”,  opina

Empezaron con la tienda online pero quería crear “otro tipo de vínculo” con su cliente y en 2011 abrió la tienda-showroom. “Nos gusta que la gente venga, pruebe y haga sonar los timbres, toque los productos y nos hagan preguntas. Mucha gente que utiliza la bicicleta sabe que tiene determinadas necesidades, pero no conoce las opciones que hoy en día existen”, cuenta Llucía, a quien le gusta asesorar sobre los productos según el uso que se le quiera dar. En el local podemos encontrar cestas, bolsos y alforjas para cargar peso y puños y sillines para dar un toque personal a la bici. “Para nosotros es muy importante no sentirse disfrazado, no tener que llevar un chaleco fluorescente, si te apetece llevar algo reflectante por seguridad, por ejemplo”, añade la emprendedora, convencida de que el ciclismo urbano ha llegado para quedarse.

Llucía asegura que tienen clientes de España y Europa y que aunque en nuestro país cada vez hay más cultura de bici, “aun queda un largo camino para llegar a los niveles de Copenhague o Holanda”. Su proyecto, sin embargo, es casi pionero. Muchos ciudadanos de países con tradición de bici le confiesan que no hay un concepto parecido de tienda en su ciudad, lo cual halaga mucho a su precursora.

Con el fin de que cada vez más gente se suba a este medio de dos ruedas, desde esta tienda de Barcelona realizan packs de productos y dan ideas para regalar. “Un regalo de Ramonas también se puede concebir como una manera de motivar a alguien, para que empiece a sacar esa bicicleta que tiene polvo de estar tanto tiempo sin uso. Además de un regalo, puedes estar haciendo un bien a esa persona, por qué no”, dice .

Fiel creyente en el beneficio que puede aportar la bicicleta a la sociedad, la responsable quiere apostar por la educar bien a los ciudadanos en su uso, en vez de imponer más regulación. “Las normas excesivamente restrictivas para los ciclistas urbanos seguramente harán que menos gente use la bici. El hecho que la gente vaya en bicicleta, más allá de una opción personal, puede ser un bien muy valioso para las ciudades del futuro”, concluye mientras se monta en su bici y se aleja por las calles de la ciudad condal.

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