Emprendimiento/Para los niños

“Los niños con inteligencia emocional son más felices”

Hasta hace apenas 15 años, la sociedad española estaba convencida de que la enseñanza de los aspectos emocionales pertenecían principalmente al ámbito de lo privado. En los últimos años, sin embargo, parece que existe mayor conciencia entre los procesos cognitivos y emocionales en los procesos de enseñanza. Así lo cree Vanesa Galego, miembro del equipo del Área de Educación de La Fundación Botín, que lleva a cabo el programa Educación Responsable. “Se puede educar en las emociones al mismo tiempo que se aprende matemáticas, lengua o idiomas,  sin restar el irremplazable papel que la familia tiene en el aprendizaje emocional y social en la infancia” , explica.

Desde la Fundación Botín trabajan en 150 centros de Cantabria, Madrid, La Rioja y Navarra con el objetivo de “promover el crecimiento saludable de niños y jóvenes, potenciando su talento y creatividad para ayudarles a ser autónomos, competentes, solidarios y felices”. Su misión es desarrollar la inteligencia emocional de los niños para así, fortalecer a la sociedad. Aunque este término  surgió en 1990, la comunidad científica ha tardado en unificar criterios para su definición y en diseñar medidas de evaluación estandarizadas en esta materia.

A estos centros les han facilitado herramientas de lectura, de arte y de música a través de las cuales se transmite esta inteligencia emocional. “Detectamos beneficios como que comprenden a los demás, reconocen y expresan emociones e ideas, desarrollan el autocontrol, aprenden a tomar decisiones responsables, valoran y cuidan su salud y mejoran las habilidades sociales”, detalla Vanesa, quien ha visto de cerca los cambios que provocan en los niños.

En el programa trabajan con canciones, cuentos, libros con historias que contienen emociones; acuden a exposiciones de arte y realizan las suyas propias y asisten a conciertos. Todas estas actividades fomentan valores como la responsabilidad, la cooperación, el respeto y la igualdad. Además mejoran su autoestima, tienen una opinión mejor de su entorno, reducen su agresividad, mejoran sus relaciones, sacan mejores notas y, en definitiva, “son más felices”.

A través de la Plataforma para la Innovación en Educación que desarrolla la Fundación y la cual supone “un punto de encuentro de expertos internacionales”, recopilan conocimientos. “Conocemos experiencias, buenas prácticas y estudios de investigación de todo el mundo para ponerlos a disposición de la comunidad científica y de todas las instituciones y agentes interesados en la materia”, dice la responsable. Hasta ahora, han publicado informes de 16 países como Estados Unidos, Finlandia, Sudáfrica, Singapur o Israel.

Vanesa Galego quiere agradecer, de forma especial, la dedicación, el esfuerzo y el compromiso que mantienen las instituciones, familias y profesores con los que trabajan. Todos con una misma idea: “la Inteligencia Emocional está directamente relacionada con un mayor ajuste psicológico y bienestar, con una mejor salud física y mental, una mayor adaptación a situaciones estresantes, mejores relaciones interpersonales, se obtienen mejores resultados académicos y se previenen conductas de riesgo”. Cada uno de los actores involucrados miran en la misma dirección, en la educar emocionalmente a los adultos del mañana y así crear una sociedad sana y fuerte. 

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