Cuidarse

“Confiar en uno mismo implica querer aprender”

Image and video hosting by TinyPic

Desde hace un tiempo, el coaching no es solo cosa de altos ejecutivos, sino que casi todos los miembros de una empresa tienen acceso a estas sesiones. “En principio se aplicaba a ejecutivos porque son los encargados de ejecutar los planes de la empresa pero es difícil que si los trabajadores no están motivados y conocen también las herramientas puedan seguir esos esquemas”, explica Rebeca J. Cirujano, coach de salud y empleo, que asegura que esta tendencia que llega a España lleva dándose en los países anglosajones desde los 70.

Los problemas de un equipo o grupo, independientemente de que sea o no de trabajo, suelen ser siempre los mismos. Rebeca los ve desde el ámbito terapéutico como posibilidad de crecimiento. “El coaching aporta herramientas de conciencia, de saber por qué y para qué sirve el conflicto y de ofrecer a las personas instrumentos para solventarlo en su favor o en favor de un bien común”, dice Rebeca, que se define a ella misma como life coach. Su formación como periodista, filóloga, traductora e intérprete le ha llevado a desarrollar actualmente su vocación: “asistir a las personas a realizar cambios positivos en sus vidas”.

Lo que sí está cambiando, dice, es el ritmo con el que hay que solucionar esos problemas. “Ahora es si ne qua non rapidez y eficacia, márgenes de error mínimos e inteligencia emocional”, dice quien lamenta que se esté instrumentalizando el coaching. Uno de los mayores errores de las empresas, asegura, que es creen que el objetivo del coach es hacer seres más productivos. La experta insiste en que su trabajo es motivarles y hacerles más felices.

En un momento en el que millones de personas buscan y ansian un empleo en nuestro país, la coach sugiere que el candidato tiene que tomar conciencia de sus fortalezas y debilidades. “Poner en valor las primeras, potenciarlas y optimizarlas, saber gestionar las segundas, mejorarlas o reemplazarlas. Después, debe conocer las herramientas más eficaces de búsqueda en un mercado tan cambiante y errático como el que tenemos”, recomienda convencida de que es un proceso fascinante del que la persona sale abiertamente reforzada. Precisamente esos métodos que apoyan la decisión a una persona es lo que se entiende como coaching y es clave saber que el interesado tiene verdadera intención de cambiar aquellas actitudes que le frenan.

Uno de los primeros aspectos que Rebeca trata con sus clientes es la confianza en uno mismo: “Para lograrla, es necesario cambiar el diálogo que tenemos con nosotros, cambiar creencias y paradigmas aprendidos, querer explorar las propias limitaciones, en definitiva, querer aprender”. Aunque parezca obvia nuestra respuesta a esta propuesta de aprendizaje, Rebeca advierte de que es un proceso que requiere entrega, renuncia, tiempo y sacrificio e incluso dolor a la pérdida. “A veces no todos estamos dispuestos a hacerlo”, afirma. Como acompañante de esas personas que quieren hacer realidad sus sueños, Rebeca trabaja para que consigan esa autoestima y motivación necesaria para que se conociéndose lo suficiente, cambien lo que no les impide mejorar.

Anuncios