Emprendimiento

“La arquitectura debe ser sensata”

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Lo primero que hace Berta Blasco en cuanto llego a su estudio es enseñarme las magníficas vistas que tiene. Abre las ventanas y asomadas al pequeños balcón, podemos ver y disfrutar de una de las mejores zonas de Madrid. La anfitriona me va diciendo los edificios que hay a nuestro alrededor mientras señala con el dedo al Museo del Prado y el Ministerio de Agricultura. La arquitectura es su vida desde hace casi 20 años, la misma edad que cumple la revista de la que es fundadora: Tectónica.

Cuando Berta Blasco acabó la carrera de Historia del Arte, sabía que no quería dedicarse a la docencia y trabajó en la Biblioteca Nacional y en algunos museos pero fue su paso por una revista del sector lo que marcó su camino. Conoció a su actual marido y ambos adquirieron la formación para desenvolverse con plena soltura en ese terreno. “Empezamos a tener las ganas de crear nuestra propia revista”, recuerda esta emprendedora.

Antes incluso de sacarla al mercado, se suscribieron 600 arquitectos. Berta y su equipo habían dado en el clavo exacto de la demanda: “En España no había ninguna revista que analizara la construcción desde el punto de vista del constructor y arquitecto”. Como hija de ingeniero, Berta siempre se preguntaba qué había en la arquitectura y la construcción más allá de los arquitectos. Se atrevió a visibilizar el trabajo que hasta entonces nadie conocía. “Nosotros presentamos su labor de una forma bonita”. A través de axonometrías, el equipo de Berta analiza y estudia cada proyecto que van a publicar para informar con el máximo rigor y detalle que exista.

Esta emprendedora destaca también de su trabajo la calidad de la información que ofrecen. “Es la primordial. Nos limitamos a tres secciones muy concretas y estoy convencida de que esa esencialidad es el éxito de Tectónica”. Dividida en artículos, proyectos y dossier de productos, la publicación se concibe como un monográfico. El primero de ellos Berta lo recuerda bien. Trataba sobre fachadas ligeras. Tal fue el acogimiento de la publicación que este primer número se sigue vendiendo y se ha reeditado ocho veces.

Sin pensarlo, la historiadora se levanta a buscar ese primer ejemplar entre todas las estanterías de su estudio. Gracias al orden que han ido manteniendo durante estos años, la encuentra rápido y la abre entusiasmada comparándola con el último número de este año. Cuesta percibir la diferencia por la excelente calidad de sus páginas y los diseños tan modernos que en ellas aparecen. Lo único que nos hace darnos cuenta de que distan 18 años entre una de otra es que en la primera, el prólogo lo escribió Alejandro de La Sota, un arquitecto ya fallecido. El último contiene un tema mucho más arriesgado e innovador: el fuego. “ Hemos tratado temas que no ha hecho nadie en el mundo”, sostiene orgullosa mientras explica los detalles que han cambiado en todo este tiempo.

Los dos últimos años, sin embargo, han estado centrados en su proyecto digital. Lo que hasta ahora se vendía en decenas de librerías de casi todo Latinoamérica, Estados Unidos y parte de Europa, ahora se encuentra en un portal completo. Aun así, no quieren dejar de lado completamente el papel y tienen en mente hacer alguna publicación especial.

Fue en 2008 cuando la idea de estrenarse en Internet surgió en su mente. En ese momento se dieron cuenta de que lo que tanto habían cuidado y en lo que tantas horas habían trabajado, peligraba. “La primera piedra con la que nos encontramos fue con la copia ilegal de nuestra revista. Entonces me pasaba el día pensando en cómo hacer para que no me robaran mi producto”, dice con cierta pena. “De repente se nos desplomó el negocio”, añade. Sin poder evitarlo, se vio entre los dos sectores más afectados por la crisis. Afortunadamente su salvavidas fue la fidelidad de los suscriptores que, a día de hoy, se mantienen incluso en su nueva etapa digital.

Tras pasar toda su vida en Madrid y observando todos los días los distintos elementos arquitectónicos que existen en el mundo, Berta considera que en Madrid falta vivienda social, barata y accesible. “La arquitectura tiene que ser sensata y no debe olvidar sus principios y enseñanzas. Todo lo verde no es sostenible”, afirma con rotundidad. Por eso, con su trabajo, intenta aportar medios y recursos a los profesionales para que realicen una labor responsable. “Si con nuestra revista, un arquitecto resuelve un problema de su proyecto, estamos felices”, concluye con una actitud muy optimista frente a su nueva fase.

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Un pensamiento en ““La arquitectura debe ser sensata”

  1. Gracias Carolina. Qué bien has sintetizado el torrente de información que te lancé. Resumir 20 años no es tarea fácil!

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